ENTENDEMOS LA EVALUACIÓN DEL CENTRO
En el CEIP Maestro Juan Antonio Velasco el proceso de evaluación de los estudiantes gira en torno a tres momentos fundamentales: la evaluación inicial o diagnóstica, la evaluación continua o formativa y la evaluación final o sumativa. Cada una de ellas se fundamenta en los criterios de evaluación que establece el currículo, vinculados al desarrollo de las competencias específicas en los estudiantes.
En primer lugar, la evaluación inicial o diagnóstica se lleva a cabo al comienzo del curso y tiene como finalidad conocer cuál es la situación de partida de cada estudiante. Esta evaluación se basa en los criterios de evaluación del currículo, teniendo un carácter orientador y no calificativo. Se emplean, principalmente, la observación directa, el análisis de informes del curso anterior y la información procedente de los centros de origen o de las familias. En Educación Infantil se utiliza incluso instrumentos como escalas de observación, anecdotarios y registros del tutor/a. Las principales implicaciones de esta evaluación son la planificación ajustada de la programación didáctica, que deriva en la adopción de medidas de atención a la diversidad, así como la orientación del proceso educativo de los estudiantes desde el inicio del curso escolar.
A continuación, la evaluación continua o formativa se desarrolla a lo largo de todo el proceso de enseñanza-aprendizaje, con carácter global, continuo y regulador, siendo su objetivo valorar el progreso de los estudiantes en relación con los criterios de evaluación establecidos para cada área. Para ello, se utilizan diversos instrumentos, como la observación sistemática, el cuaderno de clase, el portfolio, las producciones orales y escritas, las pruebas objetivas, las rúbricas, las listas de control y los cuestionarios, además de procedimientos de autoevaluación, coevaluación y evaluación entre iguales. Esta evaluación permite la detección de las dificultades en el momento en que se producen, la adopción de medidas de mejora y el reajuste de la práctica docente. Además, se informa de manera periódica a las familias a través de los boletines de calificaciones, que recogen tanto calificaciones cualitativas como cuantitativas, dando así un seguimiento continuo del proceso educativo de cada estudiante.
Por último, la evaluación final o sumativa se realiza al terminar cada curso o ciclo y tiene como finalidad determinar el grado de consecución de las competencias específicas de los estudiantes, tomando como referencia los criterios de evaluación del currículo. Esta evaluación tiene en cuenta todas las evidencias que se han recogido a lo largo del proceso de aprendizaje, como, por ejemplo, los registros del profesorado, las producciones de los estudiantes, las pruebas finales y las actas de evaluación del equipo docente. Se establecen las calificaciones finales y se adoptan decisiones relevantes como la promoción o no promoción de los estudiantes. Además, se pueden otorgar menciones honoríficas a los estudiantes que hayan alcanzado un rendimiento académico excelente al finalizar la etapa.
En conclusión, estas tres modalidades de evaluación constituyen un sistema coherente, continuo y formativo que permite mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje, garantizando una atención adecuada a la diversidad y favoreciendo el desarrollo competencial de los estudiantes.

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