viernes, 24 de abril de 2026

Semana 03 (20-26/04) | Equipo multiprofesional.

POCOS DÍAS, MUCHOS APRENDIZAJES

Esta tercera semana de prácticas, aunque más cortita de lo habitual, ha sido especialmente significativa en mi proceso formativo, ya que me ha permitido ir más allá de la observación inicial para comenzar a comprender de manera más profunda el funcionamiento del equipo multiprofesional del centro. A medida que voy avanzando en mi estancia en el centro, voy sintiéndome más integrada en la dinámica diaria, lo que me ayuda a construir una mirada más crítica y reflexiva sobre la práctica educativa en el ámbito de la educación especial.

En relación con los proyectos y tareas que se desarrollan, considero que el aula específica en la que paso la mayor parte del tiempo es un claro ejemplo de intervención educativa altamente estructurada e individualizada. En ella conviven 3 alumnos con perfiles muy diferentes, dos de ellos con diagnóstico de TEA, lo que implica una gran adaptación de las actividades a sus necesidades concretas. Me ha llamado especialmente la atención cómo cada momento del día está planificado con una intencionalidad educativa clara y estructurada: desde las rutinas de entrada y salida hasta las actividades hasta las actividades más específicas, todo responde a objetivos previamente establecidos.

Uno de los aspectos más relevantes es el uso constante de apoyos visuales y sistemas de estructuración del tiempo y del espacio, algo fundamental para el alumnado con TEA. Las agendas visuales, los pictogramas y la anticipación de tareas permiten reducir la ansiedad y favorecer la comprensión de lo que se espera de ellos en cada momento. Estas agendas visuales fueron una de las cosas que más me gustó, porque pienso que puede llegar a ser un recurso muy útil. Otra de las cosas que más me gustó fue que cada alumno en el aula específica cuenta con una mesa de trabajo donde se le secuencia las actividades con pictogramas y tienen muy asimilado cumplirla las primeras horas de la mañana. Además, se trabaja de forma continua habilidades relacionadas con la comunicación, la autonomía personal y la interacción social, integrando estos aprendizajes en actividades funcionales y significativas. 

Por otro lado, también he podido observar cómo algunos alumnos de Educación Infantil (de 3, 4 y 5 años) acuden al aula específica en determinados momentos o requieren de ayuda de la docente PT. Esto genera un espacio de intervención muy interesante, donde se combinan diferentes niveles de desarrollo y necesidades, y donde la docente adapta constantemente su práctica para dar respuesta a todos ellos. Algo a destacar de los alumnos dentro del aula específica, es que, aunque solo acudan al aula ordinaria para religión, música o educación física, siempre son bienvenidos en sus respectivas clases y respetados por todo el alumnado del centro. Me parece muy bonito que los niños también colaboren con ellos para que no se sientan excluidos y sepan que son uno más independientemente de las necesidades que cada uno posea. 



En cuanto al aula de apoyo, aunque mi presencia ha sido más puntual, he podido identificar una línea de trabajo distinta pero complementaria. En este espacio, los alumnos son extraídos del aula ordinaria para recibir una atención más individualizada centrada en dificultades específicas, principalmente relacionadas con el aprendizaje instrumental, en un aula aparte o en el aula sensorial. Me parece muy interesante cómo en este contexto el trabajo es más académico, pero igualmente adaptado, y cómo las docentes diseñan actividades ajustadas al ritmo y nivel de cada alumno.

Respecto a las relaciones entre los diferentes integrantes del equipo multiprofesional, puedo decir que uno de los aspectos que más valoro es el clima de colaboración que se respira en el centro. Las docentes trabajan de manera coordinada, compartiendo información relevante sobre el alumnado y tomando decisiones de forma conjunta, además me parece muy útil que usen esa confianza entre profesorado para proporcionar consejos sobre alumnos que pasan de unos profesores a otros y saber cómo actuar en determinadas situaciones. Aunque cada profesional tiene su ámbito de actuación, existe una comunicación constante que permite dar coherencia a las intervenciones.

Mi tutora, en particular, desempeña un papel fundamental en mi proceso de aprendizaje. No sólo me guía y me explica cada intervención, sino que también me hace reflexionar sobre el porqué de cada decisión, lo que me ayuda a desarrollar un pensamiento más profesional. Su manera de trabajar con el alumnado, basada en la paciencia, el respeto y la comprensión, es para mí un modelo a seguir.

En cuanto a la organización del equipo, no percibo jerarquías rígidas, sino más bien una estructura horizontal en la que predomina la cooperación. Las decisiones parecen tomarse de manera consensuada, teniendo siempre en cuenta el bienestar y las necesidades del alumnado. Sin embargo, también soy consciente de que detrás de esta aparente fluidez hay una organización previa y una distribución de roles bien definida.

En relación con las familias, aunque todavía no he tenido un contacto directo con ellas, sí percibo que es un papel clave y determinante dentro del proceso educativo. Las docentes hacen referencia a la importancia de mantener una comunicación constante con ellas, tanto para informar sobre el progreso del alumnado como para coordinar pautas de actuación. Intuyo que uno de los retos principales en este ámbito es lograr una implicación real y continuada por parte de todas las familias, especialmente en contextos donde pueden existir dificultades.

Comparando mi experiencia con la de otras compañeras, siento que mi contexto de prácticas me está ofreciendo una visión muy directa y profunda. Mientras que algunas de ellas están en aulas más ordinarias o con menor presencia de alumnado con necesidades específicas, yo tengo la oportunidad de vivir el día a día de una intervención mucho más intensiva y especializada. Esto, aunque en ocasiones puede generar cierta inseguridad por la complejidad de las situaciones, también está reforzando mi vocación y mi interés por este ámbito.

Esta tercera semana me está permitiendo comprender que la educación es un proceso compartido, en el que la coordinación entre profesionales, la implicación de las familias y la atención individualizada al alumnado son elementos clave. Poco a poco voy aprendiendo no solo de lo que veo, sino también de lo que reflexiono a partir de estas experiencias.



No hay comentarios:

Publicar un comentario