PROYECTOS QUE INSPIRAN Y
EL VALOR DEL EQUIPO DOCENTE
Educación emocional a través del arte (5 años): Se está desarrollando un proyecto muy interesante para trabajar la inteligencia emocional. A estas edades, a los niños les cuesta encontrar las palabras para explicar cómo se sienten, por lo que utilizar cuadros famosos les sirve de gran apoyo visual. Los alumnos observan las obras y tienen que identificar qué emoción transmite el personaje. Para demostrar que lo han comprendido, realizan una actividad manipulativa: si el cuadro transmite alegría, le pegan pegatinas con forma de sonrisa; si transmite tristeza, le añaden lágrimas de papel o gotas azules, y finalmente lo decoran. La justificación de esta tarea es clave: aprender a identificar y expresar las emociones desde pequeños es el primer paso para desarrollar la empatía, algo fundamental para que en el futuro sepan resolver sus propios conflictos.
Dinámica "El Buen Conversador" (4º de Educación Primaria): En el área de Lengua, se lleva a cabo una actividad muy práctica para trabajar la expresión oral. Primero, aprenden y debaten en clase las "normas del buen conversador" (como mantener el contacto visual, respetar el turno de palabra o practicar la escucha activa). Después, salen a la pizarra por parejas, se les plantea una situación cotidiana y tienen que realizar una pequeña actuación cumpliendo esas normas. El motivo de hacer esto es entrenar sus habilidades sociales y enseñarles a comunicarse con respeto, creando una base sólida para que aprendan a trabajar en grupo de forma cooperativa.
La leyenda de San Jorge y el Día del Libro (De Infantil a Primaria): Aprovechando la celebración del Día del Libro, el centro ha trabajado la leyenda de San Jorge adaptándola a las diferentes edades. Para captar su atención, han utilizado un cuento interactivo con unas ranuras en las páginas, por donde los niños van metiendo y sacando a los personajes de cartón. Además, han realizado una dinámica preciosa llamada "El hilo rojo". En asamblea, los niños se sientan en círculo y se van pasando un ovillo de lana roja. Cada vez que se lo lanzan a un compañero, deben decirle algo positivo o darle las gracias por algo. Al final, todos quedan unidos por una red de lana en el suelo. Pedagógicamente, es una actividad excelente para mejorar la cohesión del grupo, ya que los alumnos ven de forma visual cómo están conectados por la amistad, fomentando un clima de aula muy seguro y unido.
Metodología TEACCH: Me ha parecido muy destacable cómo estructuran el espacio para los alumnos con Trastorno del Espectro Autista (TEA). En su mesa disponen de un mueble con tres bandejas numeradas (1, 2 y 3). El alumno coge la tarea 1, la realiza y, al terminar, le da la vuelta a la tarjeta del número y deja el material en una bandeja de "terminado". El objetivo de este método es darles seguridad y previsibilidad. Al saber exactamente qué tienen que hacer y cuánto les queda, se reduce su ansiedad y se fomenta mucho su autonomía.
Proyecto "Siembra Estrellas": Por último, el centro utiliza este proyecto transversal que tiene su propio espacio digital. Es un blog que sirve como banco de recursos (cuentos, canciones, materiales) que todos los maestros utilizan para trabajar la educación en valores, la paz y la convivencia. Lo más positivo de este proyecto es que unifica los criterios del colegio, no es una iniciativa aislada de un solo tutor, sino que todos los docentes trabajan en la misma línea para mejorar el clima del centro.
2. DINÁMICAS DE RELACIÓN EN EL EQUIPO MULTIPROFESIONAL.
Para que todos los proyectos y metodologías descritos en el apartado anterior funcionen correctamente, es fundamental la buena relación y la coordinación que existe entre los profesionales del colegio. Durante mis prácticas, he podido comprobar que el clima de trabajo destaca por un alto nivel de compañerismo. En este centro se evita la idea del maestro aislado en su propia clase; al contrario, apuestan por un verdadero trabajo en red. Esta dinámica colaborativa se nota muchísimo en el día a día, especialmente en la coordinación constante que hay entre los tutores de las aulas ordinarias y los especialistas, como los maestros de Pedagogía Terapéutica (PT) o Audición y Lenguaje (AL). Trabajar unidos de esta manera es imprescindible para poder atender la diversidad del alumnado y conseguir que metodologías como el sistema TEACCH se apliquen bien en todos los espacios del colegio.
En cuanto a la organización y la toma de decisiones, el modelo del centro es bastante participativo. Aunque lógicamente existe un equipo directivo que coordina y guía al profesorado, las decisiones pedagógicas no se imponen de forma autoritaria. Se aprovechan los espacios de reunión, como los claustros o las reuniones de ciclo, para proponer ideas, debatir y acordar juntos cómo se va a trabajar. Al tomar las decisiones de manera consensuada, los maestros se sienten escuchados y se implican muchísimo más en los proyectos del colegio.
Como es natural en la rutina de cualquier escuela, en ocasiones surgen dificultades, casi siempre relacionadas con la falta de tiempo o la necesidad de adaptar materiales curriculares de un día para otro. Ante estas situaciones, la respuesta del equipo es muy positiva. La principal estrategia para solucionar estos contratiempos es el apoyo mutuo: los docentes comparten recursos, se prestan materiales y flexibilizan su organización para ayudarse unos a otros, demostrando que el buen ambiente de la sala de profesores repercute directamente en el bienestar de los alumnos.
Desde mi perspectiva como estudiante en prácticas, estar inmersa en un entorno tan colaborativo está siendo una experiencia muy formativa. El equipo docente me lo pone muy fácil; me permiten observar con libertad y resuelven mis dudas con cercanía. Lejos de sentirme como una simple observadora, me hacen sentir parte del equipo, permitiéndome asumir poco a poco un rol más activo en el aula, lo cual me está dando mucha seguridad para mi futuro profesional.
La prueba que realizamos es el Registro Fonológico Inducido (RFI), una herramienta diagnóstica que sirve para evaluar cómo articula el niño los sonidos, comparando su lenguaje espontáneo con el de repetición. Al analizar los resultados, observamos que el niño presenta dificultades que ya deberían estar superadas para su edad, concretamente con las vibrantes y las laterales. Esto se traduce en procesos de sustitución donde cambia la /r/ por sonidos como la /l/ o la /d/ (diciendo "todo" en vez de "toro"), además de tener problemas con la vibrante múltiple fuerte (/rr/) y omitir consonantes en sílabas complejas. También detectamos una falta de discriminación fonológica entre la /s/ y la /z/, lo que provoca confusión al colocar la lengua o dirigir el aire. Ante esto, la intervención que se trabajaría se basa en tres ejes: la discriminación auditiva para que el niño aprenda a diferenciar de oído sonidos similares, la articulación mediante praxias y ejercicios de soplo para ganar fuerza y control muscular, y la conciencia fonológica para evitar que se "coma" sílabas o letras al hablar.
Finalmente, es imprescindible destacar el papel fundamental de las familias. La relación entre el colegio y los padres y madres es muy estrecha y de puertas abiertas. Existe una comunicación constante a través de las tutorías y las agendas, lo que genera un gran vínculo de confianza. Esta buena sintonía entre la familia y la escuela es totalmente necesaria, no solo para informar sobre las notas, sino para asegurar que los niños se sientan felices y apoyados en todo su proceso educativo.


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